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El Galaxy S26 Ultra esconde más cambios de los que parecía y su cámara periscópica explica por qué

El Galaxy S26 Ultra esconde más cambios de los que parecía y su cámara periscópica explica por qué

por Manuel Naranjo

Hay lanzamientos que se entienden por lo que una marca enseña en el escenario y otros que empiezan a explicarse de verdad cuando alguien les quita la tapa. Con el Galaxy S26 Ultra está ocurriendo un poco eso. Sobre el papel, Samsung presentó un teléfono continuista en diseño, muy centrado en IA y con un discurso bastante medido sobre el hardware. Pero el primer desmontaje a fondo del terminal ha dejado ver que dentro sí hay cambios importantes, sobre todo en cámara y refrigeración.

Lo interesante es que no se trata de una revolución visible a primera vista. No hablamos de un rediseño radical ni de una lista kilométrica de componentes nuevos, sino de una colección de ajustes internos que buscan exprimir mejor el mismo concepto de gama Ultra. Y en móviles premium eso pesa más de lo que parece: cuando el margen externo para cambiar se estrecha, la batalla se traslada al interior, a cómo se ordena la óptica, cómo se disipa el calor y cómo se optimiza el espacio sin engordar el dispositivo.

La cámara periscópica es donde más se nota la mano de Samsung

El punto más llamativo del desmontaje está en la cámara con zoom 5x. Samsung mantiene una periscópica de 50 megapíxeles, pero cambia de forma importante la arquitectura interna con un diseño ALOP, siglas de All Lenses On Prism. La idea, simplificando mucho, es recolocar la relación entre el prisma y las lentes para que llegue más luz al sensor y para compactar mejor el módulo.

En una cámara periscópica tradicional, el prisma se coloca delante del conjunto de lentes y eso introduce limitaciones en el paso de la luz. En el S26 Ultra, según lo mostrado en el desmontaje, las lentes van directamente sobre el prisma. Esa reorganización permite abrir más el sistema y deja como resultado una óptica más luminosa, con apertura f/2.9 frente a f/3.4 en el modelo anterior.

Samsung no presentó este cambio como gran titular del Unpacked, pero en la práctica puede tener más impacto real que muchas funciones de software. El desmontaje sostiene que esta nueva disposición permite captar alrededor de un 37 % más de luz y, al mismo tiempo, reducir el tamaño del módulo aproximadamente un 22 %.

No es un matiz menor. La fotografía móvil vive en gran parte de este tipo de mejoras silenciosas, esas que no cambian la cifra del zoom óptico, pero sí el resultado cuando cae la noche o cuando el sujeto está lejos y el margen de error crece. En vez de vender solo más megapíxeles, Samsung parece haber metido mano justo donde más rendimiento práctico podía rascar.

Más refrigeración para una generación que exige sostener mejor el rendimiento

El otro gran hallazgo está en la disipación. El desmontaje muestra una cámara de vapor mayor, con un incremento aproximado del 15 % respecto a la del modelo anterior. En un móvil de este perfil no es un cambio ornamental: significa intentar aguantar mejor sesiones de juego, tareas de IA en local, grabación de vídeo de alta resolución y cargas intensas sostenidas sin que el terminal entre antes de tiempo en limitaciones térmicas.

Ese crecimiento de la cámara de vapor no llega solo. Otras informaciones recogidas a partir de desmontajes publicados estos días apuntan también a un sistema multicapa más trabajado, con combinaciones de materiales y una gestión térmica más afinada.

Pequeños cambios internos que no se ven, pero cuentan

El desmontaje deja además otros detalles curiosos. Uno de ellos está en el alojamiento del S Pen, que aparece más aislado del resto del interior mediante un diseño sellado para que, si entra líquido por ese hueco, no afecte con facilidad a otros componentes del teléfono. También se menciona que el lápiz del modelo anterior no encaja del todo bien en este nuevo espacio, lo que sugiere una revisión milimétrica de las dimensiones internas.

Otro apunte llamativo aparece en los módulos de altavoz, donde se observan pequeñas bolas internas destinadas a reducir ese sonido metálico o demasiado delgado que suele acompañar a los altavoces integrados en smartphones. Son detalles minúsculos, casi invisibles para el usuario final, pero ayudan a entender hasta qué punto la evolución del producto pasa ahora por ajustes quirúrgicos.

También se ha señalado la posible desaparición del recubrimiento antirreflejos tan marcado que sí estaba presente en la generación anterior. La hipótesis que acompaña al desmontaje es que Samsung habría priorizado la nueva función de pantalla con privacidad y que ambas soluciones podrían haber entrado en conflicto, aunque eso no ha sido confirmado oficialmente por la compañía.

La lectura que deja este despiece es bastante clara. El Galaxy S26 Ultra no parece un teléfono construido para impresionar desde la distancia con un cambio estético radical, sino para afinar muchas zonas internas donde todavía había margen de mejora. Y eso incluye justo dos de las áreas más decisivas para un gama alta: la cámara y la gestión térmica.

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Redactor del Artículo: Manuel Naranjo

Manuel Naranjo

Ingeniero informático y Técnico Superior en Topografía, que dejó las obras por su pasión: la tecnología. Desde hace ya varios años me dedico a lo que me gusta, con eso lo digo todo. Mi filosofía es el trabajo y la ilusión, no conozco otra forma de conseguir las cosas. El motor (sobre todo la F1) y el basket, mis vicios confesables.

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